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Dolores musculares

¿Sueles tener contracturas musculares? Descubre cómo tratarlas

06 abril 2020

¿Qué es una contractura muscular?

Las contracturas musculares son lesiones deportivas muy frecuentes. Se trata de una contracción involuntaria y mantenida de un músculo, o un grupo de músculos, que puede provocar dolor e impotencia funcional. A pesar de cesar la tensión consciente del músculo, sus fibras se mantienen contraídas formando un bulto en la zona donde se localiza la contractura. Sus síntomas dependen de la zona donde se produzca, pero en general encontraremos dolor, rigidez muscular, inflamación, limitación del movimiento o alteración de la sensibilidad.

¿Por qué se producen?

Las causas de las contracturas son diversas:

  1. Sedentarismo. Una falta de ejercicio físico provoca hipotonía muscular por lo que, al realizar algún esfuerzo, la musculatura no puede con ello y aparecen contracturas por sobrecarga.
  2. Exceso de actividad: deporte y trabajo. Las actividades muy repetitivas o de alta intensidad pueden sobrecargar igualmente, desencadenando la aparición de contracturas. Estas son típicas en deportes y trabajos en los que hay que levantar peso o adoptar posturas antinaturales durante mucho tiempo.
  3.  Estrés. La ansiedad y el estrés generan muchas veces dolores musculares en espalda y cuello, por la contracción inconsciente de los músculos maseteros o trapecios. Es frecuente que aparezcan contracturas en la zona alta de la espalda, lumbares o cuello.
  4. Edad avanzada. Con la edad se pierde músculo y flexibilidad, por lo que es muy común que esfuerzos que antes no suponían un problema acaben provocando contracturas. También los problemas articulares, la hipercifosis y distintas patologías asociadas al envejecimiento, modifican la forma de andar o las curvas de la columna, por lo que es frecuente que al intentar adoptar posiciones antiálgicas o cómodas, acabemos con contracturas.

Contracturas musculares más frecuentes

  • Contractura en el cuello. Las contracturas en esta zona son frecuentes, y muy molestas por los síntomas que pueden producir: mareos, vértigo, entumecimiento de los dedos, calambres o dolor de cabeza. Aparecen al adoptar malas posiciones durante muchas horas,
    sobre todo al mirar el móvil o la televisión; también es típica de las personas con estrabismo para evitar la visión doble (aunque frecuentemente aparece en niños puede darse también en adultos), o en actividades que sobrecargan la zona, como estudiar, trabajar con ordenadores, etc.
  • Contractura en la espalda. Las contracturas de la espalda también son frecuentes en la población general: deportistas que no realizan un calentamiento adecuado o ejecutan de forma incorrecta una actividad física, mala higiene postural al adoptar posiciones antinaturales que no respetan el ángulo natural de la columna, etc. Las lesiones articulares pueden provocar también contracturas de larga duración, por lo que ante una contractura que dura más de un par de semanas se recomienda visitar al médico o fisioterapeuta.
  • Contractura en el gemelo. La contractura o “rampa” en el gemelo suele aparecer por falta de calentamiento o por sobrecarga. También puede aparecer en momentos de descanso, al dormir o al estar tumbados, despertándonos con un intenso dolor.

Cómo prevenir las contracturas

  • Manteniendo una adecuada higiene postural, siguiendo las indicaciones de prevención de riesgo laboral y/o de nuestro entrenador o fisioterapeuta al realizar ejercicio físico.
  • Cambiando de postura cada intervalo de 20 minutos, haciendo consciente la posición en la que nos encontramos y percibiendo si nos produce algún malestar.
  • Practicando actividad física con regularidad para mejorar el tono muscular.
  • Realizando un calentamiento adecuado antes de empezar cualquier actividad física y estirando bien la musculatura al terminar.
  • Bebiendo suficiente agua o bebidas isotónicas, sobre todo al realizar actividades muy pesadas, para reponer líquidos y evitar contracturas y calambres por deshidratación.
  • Siguiendo una dieta equilibrada y saludable, que proporcione los nutrientes y minerales necesarios, basada en una ingesta suficiente de frutas y verduras.
  • Descansando y durmiendo las horas necesarias, en un colchón que se amolde a nuestra curvatura natural de la columna.
  • Utilizando una silla de escritorio ajustable y con ruedas, que nos ayude a colocarnos frente a la mesa de trabajo con una posición correcta de espalda, rodillas y codos.

Tratamiento de las contracturas

En general podemos tratar las contracturas de la siguiente manera:

  • Reposo relativo, frenando la actividad causante del malestar. El calor es un buen aliado para relajar la musculatura sobrecargada, mediante almohadillas o compresas calientes. El frío es muy eficaz también en estos casos, pues además de su efecto analgésico, nos proporciona una acción antiinflamatoria muy potente. Aunque no todo el mundo lo aguanta de forma adecuada por lo que habrá que tener mucho cuidado, y aplicarlo con alguna tela o papel protector para evitar quemaduras..
  • Masajear la zona contracturada para mejorar el flujo sanguíneo y estirar la musculatura suavemente.
  • Se pueden tomar antiinflamatorios sistémicos , o aplicar antiinflamatorios tópicos.
  • La fisioterapia es tanto una solución a las contracturas ya establecidas como un método de prevención.

Paula Aranda – Fisioterapeuta
N.º COLEGIADA 2385

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